Ben Affleck predicaba protección contra la IA mientras construía en secreto una empresa de IA para vendérsela a Netflix. La hipocresía tiene precio: hasta $600 millones de dólares.

La venta de InterPositive, la startup fundada discretamente por Affleck con apenas 16 empleados, representa una de las adquisiciones de inteligencia artificial más caras en la historia de Hollywood. Y llega en el peor momento posible para la reputación del actor-director que en 2023 posó como mediador preocupado durante las huelgas donde la IA fue el tema más explosivo.

La operación que nadie vio venir

Netflix cerró la compra de InterPositive en términos que podrían alcanzar los $600 millones, según reportes de TechCrunch y Forbes. Los 16 empleados de la startup se integrarán al gigante del streaming, y Affleck asumirá el rol de asesor senior para guiar la integración de la tecnología en los flujos de producción.

¿Qué hace exactamente InterPositive? Sus herramientas de IA se especializan en postproducción: reencuadre automático de tomas, corrección de iluminación y eliminación de cables de especialistas. La clave está en que se entrenan exclusivamente con el metraje de cada producción, evitando el problema de derechos de autor que persigue a otras empresas de IA generativa.

Netflix, que cerró 2025 con ingresos de $45.18 mil millones y un margen operativo del 29.5%, tiene músculo financiero de sobra para esta apuesta. La adquisición llegó días después de que la compañía declinara aumentar su oferta por Warner Bros., dejando ese premio para Paramount.

El CEO de Paramount, David Ellison, ya declaró que la IA será “transformativa” en la fusión Paramount-Warner Bros. Toda la industria está girando hacia el mismo lugar. Affleck simplemente llegó primero al mostrador de caja.

La paradoja que arde en Hollywood

Aquí es donde la historia se pone incómoda. En 2023, Affleck estuvo entre las celebridades de Lista A —junto a George Clooney y Emma Stone— que intervinieron públicamente para ayudar a terminar las huelgas de actores y guionistas. Las protecciones contra IA fueron el tema central de esas negociaciones que duraron más de 100 días.

Mientras tanto, más de 400 creativos de Hollywood, incluyendo a Scarlett Johansson y Cate Blanchett, firmaban cartas instando al gobierno a proteger los derechos de autor contra empresas de IA. Affleck no firmó esas cartas. Ahora sabemos por qué estaba ocupado.

El actor admitió que la tecnología inicialmente le “asustaba mucho”, pero argumenta que sus herramientas “protegen el poder de la creatividad humana”. Es el mismo argumento que usan todas las empresas de IA: nosotros somos los buenos, nuestras herramientas ayudan en lugar de reemplazar.

Pero los miembros de SAG-AFTRA no están comprando esa narrativa. El conflicto real está con los trabajadores “below-the-line”: artistas de efectos visuales que ya sufren condiciones laborales precarias en la era del streaming. Según una encuesta de 2025 de Visual Effects Society, el 67% de estos artistas ya reportan usar herramientas de IA en su flujo de trabajo profesional. No porque quieran, sino porque no tienen opción.

Las protecciones que SAG-AFTRA negocia actualmente con estudios y streamers no necesariamente cubren a estos trabajadores. InterPositive opera exactamente en esa zona gris.

Lo que esto significa para la industria tech

Para desarrolladores y empresas tecnológicas, el caso InterPositive ilustra una estrategia viable: crear herramientas de IA especializadas y enfocadas en problemas específicos de producción, en lugar de perseguir la generación completa de películas con IA.

Netflix enfatizó que InterPositive fue atractiva precisamente porque su tecnología fue diseñada para entornos de producción reales, no para experimentación genérica. Resolver problemas concretos de postproducción resulta más vendible que prometer revoluciones creativas.

El contrato ratificado en 2023 estipula que los escritores tienen derecho a protección contra IA, pero también permite utilizar estas herramientas para su trabajo. La puerta quedó entreabierta, y Affleck la cruzó con una maleta de $600 millones.

El veredicto

Ben Affleck no hizo nada ilegal. Tampoco hizo nada particularmente valiente. Construyó una empresa en secreto mientras sus colegas peleaban batallas públicas sobre el mismo tema, y la vendió al mejor postor en el momento de máxima demanda.

La industria del entretenimiento está llena de este tipo de contradicciones: discursos progresistas en alfombras rojas, decisiones de negocios en salas de juntas. Affleck simplemente fue más transparente que la mayoría —aunque solo porque le descubrieron la jugada.

Para quienes trabajan en efectos visuales y postproducción, el mensaje es claro: la IA viene con o sin su consentimiento. La pregunta ya no es si adoptarla, sino quién se queda con las ganancias cuando lo haga.

Affleck eligió su bando. Tú también tendrás que elegir el tuyo.

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